PLANS
El proyecto se sitúa en torno al Monasterio de Sant Llorenç del Munt con la idea de darle una nueva vida tras el cierre del restaurante, pasando de ser un lugar de servicio a un espacio para vivir una experiencia.
La propuesta no pretende ocupar ni invadir el lugar, sino intervenir de manera muy puntual y respetuosa con el entorno.
Se plantean cinco planos de hormigón colocados estratégicamente en el paisaje, que funcionan como pequeñas piezas que activan nuevas formas de estar y de percibir el espacio.
Cada plano responde a una acción concreta — refugiarse, mirar, contemplar, descansar y llegar — y genera una relación directa entre el cuerpo, el clima y el territorio.
Con gestos muy simples como inclinar, perforar o desplegar, estos planos construyen un recorrido de experiencias que acompaña al visitante hasta la cima.
De este modo, el proyecto transforma el entorno del monasterio en un lugar para ser vivido, donde lo más importante ya no es el servicio, sino la relación con el paisaje.
