Archivo Archivo Arquitectura, 2026 Llull 122 Ubicación: Llull Barcelona (Espanya) Finalista FAD Arquitectura 2026 Autoría: Jordi Badia Empresa promotora / propiedad: Conren Tramway Arquitectura técnica: G3 Ingeniería: Socotec Empresa contratista: Cardoner Fotografía: Adrià Goula Colaboración: Blanca Ademà, Leandro Petrazzini, David Perelló, Maria Font, Alex Clarà, Laura Grau, Kino Coronas, Jordi Garcés, Albert Bestard, Societat Orgànica Valoración del jurado: Arquitectura local de la resistencia. Este es un proyecto de oficinas de nueva planta situado en el barrio postindustrial de Poblenou en Barcelona transformándose hoy en el 22@, un barrio de uso mixto que fomenta empresas del conocimiento y la información. El Proyecto se construye en la esquina de una manzana del ensanche, con una estructura de hormigón clara y visible en sección en forma de 'lambda' griega que permite un edificio de varias plantas con todos los espacios interiores con luz natural, un logro de la decisión de escalonar las plantas. Todos los espacios de trabajo acceden a balcones cuya luz se matiza con elegantes toldos. La factura del edificio es de hormigón y ladrillo, y forma parte de un linaje arquitectónico culto que elogia la austeridad, la luz tenue y difusa de la arquitectura nórdica y los espacios de escala doméstica. Hasta el aparcamiento retiene una escala humana y domestica que lo hace agradable y elegante. El funcionamiento de las instalaciones es lógico y claro, esencial e imprescindible. En la planta baja el proyecto cede para uso público un porche pavimentado con ladrillo que junto a un gran alcorque plantado mas allá contribuye a la dimensión cívica de este espacio público en la esquina de manzana. El promotor del edificio lo vende a un inversor americano que lo transforma, reprivatizando el porche en planta baja, y troceando el interior con lógicas ajenas al proyecto que indican una asincronía entre la arquitectura y su programa de oficinas. El choque cultural no puede ser más frontal, por la noche el edificio se ilumina con leds marcando la bandera americana. Sin embargo, el edificio parece estar blindado a los cambios que lo puedan desfigurar ya que la estructura de hormigón y la factura austera de ladrillo son imprescindibles para su funcionamiento. El tiempo podrá transformar la apariencia, pero los huesos y músculos ya no cambiarán, permanecerán. Llull 122